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10/8/10

FURMIGA, EL FÚTBOL DE LAS HORMIGAS


Por aquellos días, el gran árbol hueco estaba rebosante de actividad. Se celebraba el campeonato del mundo de furmiga, el fútbol de las hormigas, y habían llegado hormigas de todos los tipos desde todos los rincones del mundo. Allí estaban los equipos de las hormigas rojas, las negras, las hormigas aladas, las termitas... e incluso unas extrañas y variopintas hormigas locas; y a cada equipo le seguía fielmente su afición. Según fueron pasando los partidos, el campeonato ganó en emoción, y las aficiones de los equipos se fueron entregando más y más, hasta que pasó lo que tenía que pasar: en la grada, una hormiga negra llamó "enanas" a unas hormigas rojas, éstas contestaron el insulto con empujones, y en un momento, se armó una gran trifulca de antenas, patas y mandíbulas, que acabó con miles de hormigas en la enfermería y el campeonato suspendido.
Aunque casi siempre había algún problema entre unas hormigas y otras, aquella vez las cosas habían llegado demasiado lejos, así que se organizó una reunión de hormigas sabias. Estas debatieron durante días cómo resolver el problema de una vez para siempre, hasta que finalmente hicieron un comunicado oficial:
"Creemos que el que todas las hormigas de un equipo sean iguales, hace que las demás actúen como si se estuvieran comparando los tipos de hormigas para ver cuál es mejor. Y como sabemos que todas las hormigas son excelentes y no deben compararse, a partir de ahora cada equipo de furmiga estará formado por hormigas de distintos tipos"
Aquella decisión levantó un revuelo formidable, pero rápidamente aparecieron nuevos equipos de hormigas mezcladas, y cada hormiga pudo elegir libremente su equipo favorito. Las tensiones, a pesar de lo emocionante, casi desaparecieron, y todas las hormigas comprendieron que se podía disfrutar del deporte sin tensiones ni discusiones.

NOTA:este cuento es para niños, pero les haría bastante más falta a muchos mayores. Por cierto, espero que entendáis que después de los penaltis de ayer con Italia en la Eurocopa, mis peques sólo quisieran un cuento de fútbol... :-))


Autor.. Pedro Pablo Sacristan

23/7/10

CARNAVAL EN EL ZOO


Carnaval en el Zoo

Imagen por Steel VázquezTexto: Fabián Sevilla
Imagen: Steel Vázquez

Los animales del Zoológico se entusiasmaron cuando el león propuso que cada uno se disfrazara de otro animal. Y ésta es la crónica de ese Carnaval inolvidable.

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Imagen por Steel Vázquez

Los días en el zoológico eran lentos y aburridos. Cuando los chicos lo visitaban encontraban bestias bostezando, holgazaneando y con un humor de humanos.

Se acercaba Carnaval y al león, autodeclarado Rey de los Animales, se le ocurrió hacer algo para levantar el ánimo del bicherío.

—¡Un baile de disfraces! —propuso con una garra al aire. Llamó a los monos, que solían escapar de su jaula y vagar por el lugar sin que nadie les dijera nada—. Inviten a todos a la fiesta —ordenó—. La condición: venir disfrazado de otro animal. Habrá premios para el más original, el más divertido y ¡elegiremos Reina y Rey del Carnaval del Zoo!

A los monos les encantó. Y alborotados se fueron a dispersar la invitación por jaulas y recintos. A medida que el bestiaje se fue enterando, confirmó su presencia y dejó de lado bostezos, holgazanería y mal humor. En cambio, se ocuparon de crear y confeccionar el mejor disfraz de animal que puede usar un animal.

Llegó el día del baile. No faltaba ninguno, aunque ninguno era a simple vista quien parecía. Había que tener ojo de lince para descubrir cuál era cuál.

El camello se guardó las jorobas vaya uno a saber dónde, se pintó de verde y pasó como un cocodrilo perfecto. El rinoceronte estaba encantado bajo la piel del zorrino, pero se había vaciado diez frasquitos de colonia para no quedarse sin pareja de baile. Veintidós monos tití, uno encima del otro, pintados de amarillo y con dos barquillos en la cabeza del último eran una jirafa divina.

El papagayo, disfrazado de puma, puso un disco y con la música se armó el bailongo. Bajo una lluvia de maní y lechuga, la primera pareja en salir a la pista fue la de la boa constrictora disfrazada de gorila y el canguro enfundado en un traje de ardilla. Se bailó milonga, roca y chotis.

Hubo situaciones raras. El ratón, disfrazado de tigre, perseguía al tigre disfrazado de gacela.

—¿Ahora sabés lo que se siente? —le decía el roedor, muerto de risa mientras gruñía y mostraba sus colmillos de mentirita.

El koala salió de su eterna siesta y convenció a todos de que era una nerviosa lagartija y el pingüino, camuflado como un lobo feroz, iba de un lado a otro gritando: “¿Alguien vio a Caperucita?”.

En determinado momento, el león, bajo las plumas de un búho y en dos patas desde la rama de un árbol, anunció los premios. Hubo nerviosismo y emoción. El más original resultó un oso polar. Le había pedido prestado el secreto al camaleón para cambiar de colores según la ocasión y ahora era blanco, al segundo rojo, al instante verde y luego, azul, violeta, amarillo. ¡Parecía un arbolito de Navidad!

—¡Aquí hay acomodo! —comentó entre dientes la cebra. Estaba fula porque había sido la menos creativa: se pintó las rayas blancas de negro y se conformó con ser un caballo azabache.

El más divertido fue el hipopótamo. Ninguno entendió cómo hizo para pasar por colibrí, abrir las alas y sobrevolar la pista de baile. ¡Increíble!

Se anunció la Reina: la elefanta, que se había ido de bambi. El Rey fue el jabalí, que finalmente se sentía bello dentro de su atuendo de pavo real.

Entonces, el león lanzó la propuesta:

—¿Y si nos quedamos así?

Ninguno se negó. Habían hallado el modo de hacer entretenida la vida en el Zoo. Y así volvieron a sus jaulas. Pero no funcionó. A los chicos no les gustó ver a la serpiente coral bajo la pelambre del cebú o a la pantera comiendo maní como el chimpancé. Y a decir verdad, el ñandú no rugía tan bien como el león.

Pronto, todos los visitantes dejaron de ir. El lugar fue más aburrido que nunca.

—¡Cada cual a lo suyo! —ordenó el Rey de los Animales—. No hay mejor que ser uno mismo.

Y, sin contradecirlo, gustoso el animalerío obedeció. Eso sí, no sólo pensando en cómo hacer que sus días fueran divertidos y productivos, sino también… ¡en el disfraz que usarían el Carnaval del año siguiente

3/6/10

LA LUNA ROJA


Había una vez un pequeño planeta muy triste y gris. Sus habitantes no lo habían cuidado, y aunque tenían todos los inventos y naves espaciales del mundo, habían tirado tantas basuras y suciedad en el campo, que lo contaminaron todo, y ya no quedaban ni plantas ni animales.
Un día, caminando por su planeta, un niño encontró una pequeña flor roja en una cueva. Estaba muy enferma, a punto de morir, así que con mucho cuidado la recogió con su tierra y empezó a buscar un lugar donde pudiera cuidarla. Buscó y buscó por todo el planeta, pero estaba tan contaminado que no podría sobrevivir en ningún lugar. Entonces miró al cielo y vio la luna, y pensó que aquel sería un buen lugar para cuidar la planta.
Así que el niño se puso su traje de astronauta, subió a una nave espacial, y huyó con la planta hasta la luna. Lejos de tanta suciedad, la flor creció con los cuidados del niño, que la visitaba todos los días. Y tanto y tan bien la cuidó, que poco después germinaron más flores, y esas flores dieron lugar a otras, y en poco tiempo la luna entera estaba cubierta de flores.
Por eso de cuando en cuando, cuando las flores del niño se abren, durante algunos minutos la luna se tiñe de un rojo suave, y así nos recuerda que si no cuidamos la Tierra, llegará un día en que sólo haya flores en la luna.

23/4/10

EL PAJARILLO DE PIEDRA


LES PROPONGO QUE SIGAN ESTE ENLACE Y LEAN ESTE CUENTO http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-pajarillo-de-piedra



8/3/10

24/9/09

¿CÓMO NACIÓ LA PRIMAVERA?


Hace tiempo en la triste y fría comarca de Grisálida se convocó a un concilio de hadas del mundo, asistían desde las más ancianas hasta las niñas hadas recién recibidas...
El hadaabuelamadrina dio la bienvenida y la consigna del día:
¡Necesitamos una comarca alegre!....Todas a poner ideas....
Casi todas dieron ideas pero ninguna convencía......
Hasta que una tímida niña hadita recién graduada levantó a mano y dijo:
¡Tenemos que inventar los colores, los gustos, las fragancias...
Y su primo el duende Verano dijo:
Y que todos se enamoren y no haga tanto frío...
Todas gritaron ¡SIII !!! Y aplaudieron.....
Esa madrugada en círculo todas tomadas de la manos, juntaron sus poderes e invocando las palabras mágicas, de todas las varitas surgió un hermoso arco iris que inundó la comarca y parte del mundo… y a los pájaros, a las flores, a las frutas y todo se llenó de bellísimos colores, trinos, gustos y fragancias exquisitas, el clima se templó y todos andaban con las mejillas rosadas con caras de enamorados.
Y así en agradecimiento de la hadita primavera y del duende Verano quedó el nombre de la nueva estación: PRIMAVERA.

ROCIO BELLER Esc nª 42 --- 13 años – Pilar

20/6/09

Los invitamos a leer un cuento

Dos indiecitos y una tortuga
Había una vez una tribu de indios llamados los Apaches. Su aldea se encontraba cerca de un arroyo donde iban a beber agua y a pescar. En el grupo habían dos indiecitos llamados Flor silvestre y Pluma Blanca que se llevaban muy bien. Acompañaban a sus madres a la orilla del arroyo cuando iban a hacer sus cosas y mientras tanto ellos aprovechaban a jugar y a recorrer todos los lugares que rodeaban el arroyo. Un día en su recorrido encontraron una tortuga que tenía una patita lastimada, decidieron curarla y encontrar un lugar para esconderla para que sus padres no lo supieran, porque creían que no los dejaían quedársela.
Al otro día se les hizo tarde jugando con la tortuga y sus padres preocupados salieron a buscarlos. Cuando los encontraron estaban muy enojados pero cuando vieron que habían curado y cuidado a la tortuguita se la dejaron conservar. A partir de ese día Luna la tortuga pasó a ser la mascota de la tribu.
Jean Paul Denis. Alumno de 3°B